Cruzando la cordillera de los Andes en Cirrus SR22 Turbo de Aerocardal

El Cirrus SR22 Turbo CC-AJM de Aerocardal en la losa de la plataforma P de SCL, listo para llevarnos al cruce de la cordillera andina.

El Cirrus SR22 Turbo CC-AJM de Aerocardal en la losa de la plataforma P de SCL, listo para llevarnos al cruce de la cordillera andina.

Rodando hacia la pista del terminal aéreo chileno, siguiendo al vehículo Follow Me.

Rodando hacia la pista del terminal aéreo chileno, siguiendo al vehículo Follow Me.

Gracias a la cortesía de Aerocardal, Avion Revue Latinoamérica pudo comprobar las capacidades del Cirrus SR22 Turbo en una interesante travesía desde Santiago de Chile a Mendoza, en Argentina, cruzando la cordillera de los Andes.

Por Álvaro Romero, fotos del autor

En esta ocasión, nos correspondió volar en el Cirrus SR22T Turbo matrícula CC-AJM, c/n 900 de Aerocardal Limitada, al mando del piloto Nicolás Figueroa. El viaje sería desde el Aeropuerto Arturo Merino Benítez de la capital chilena (donde está, precisamente, el FBO Aerocardal), rumbo al aeropuerto internacional argentino Gobernador Francisco Gabrielli/El Plumerillo, en la ciudad de Mendoza.

Dicho FBO fue completamente renovado y reinaugurado en coincidencia con FIDAE 2014, en marzo de ese año (véase Avion Revue N° 172) y atiende no solo las necesidades propias de Aerocardal, sino que a empresas y privados chilenos y extranjeros.

Montando en la ruta hacia Argentina, sobrevolando la poluta capital chilena.

Montando en la ruta hacia Argentina, sobrevolando la poluta capital chilena.

Realizamos sin problema los trámites de Aduana, SAG (Servicio Agrícola y Ganadero) y Policía Internacional en las instalaciones del FBO, por lo que abordamos la aeronave del año 2014, lista para el despegue y con sus estanques de combustible full. Como parte del briefing, se nos explicó el uso del dispositivo CAPS (Cirrus Airframe Parachute System), o paracaídas balístico: esencialmente, se debe cortar motor y esperar que la velocidad baje a 140 kt, para poder operarlo. Afortunadamente, no hubo necesidad de su empleo, pero esta medida de seguridad está disponible para todos los operadores de Cirrus Aircraft.

La partida del motor fue a las 9:43, y rodamos desde plataforma P a la pista 17L, siendo autorizados para despegar desde la intersección de esta con calle de rodaje D; a las 9:54 comenzamos el despegue, para –luego de decolar- dirigirnos al Este, sobrevolando Santiago y Chicureo, rumbo al paso por el Cristo Redentor.

Fue particularmente interesante durante nuestro viaje, comprobar las capacidades de la aviónica Cirrus Perspective, la cual ha sido desarrollada en conjunto con Garmin. Pudimos conocer las diversas opciones en cuanto a presentación de instrumentos, mapa móvil, cámara externa, a mapas aeroportuarios y cartas Jeppesen, además del piloto automático Garmin GFC700 que alivia la carga del piloto –de ser necesario-.

La cámara externa es parte del sistema Perspective EVS, Enhanced Vision System y es un dispositivo infrarrojo que sirve como ayuda para pilotar en condiciones de oscuridad o nubosidad.

La ruta de ida fue en condición VFR a SAME, a una velocidad promedio de 150 kt; la velocidad TAS (True airspeed) fue de 190 kt promedio. Tras poco más de una hora de vuelo, llegamos a la ciudad de Mendoza, la que debimos sobrevolar para realizar un par de circuitos de espera, por el arribo de diversos aviones comerciales. Finalmente, se nos autorizó a aterrizar por pista 18, tocando ruedas a las 11:00 hrs, rodando por las calles C, A y E para llegar a nuestro lugar de estacionamiento.

Torre de control del aeropuerto internacional Gobernador Francisco Gabrielli/El Plumerillo, en Mendoza.

Torre de control del aeropuerto internacional Gobernador Francisco Gabrielli/El Plumerillo, en Mendoza.

En Mendoza

Descendimos del Cirrus, versión Carbon (variante con terminación deportiva en su interior, con todos los extras de fábrica disponibles), para abordar el autobús de Intercargo que nos trasladaría en el corto trecho al edificio terminal de pasajeros internacional. Ahí realizamos los trámites de Aduana, de ingreso a la República Argentina y también de la AFIP (Administración Federal de Impuestos Públicos), uno de cuyos funcionarios revisó el SR22T, pasando dicho chequeo sin faltas.

Una corta espera fue la que tuvimos en el terminal aéreo mendocino (que, dicho sea de paso, está en plenos trabajos de renovación y que permitirán manejar de mejor forma el creciente flujo de pasajeros), realizamos el trámite de salida del país vecino, dirigiéndonos a la oficina ARO de SAME, para presentar el plan de vuelo de retorno a Chile. Con esto listo, cancelamos el uso de Intercargo y nuevamente abordamos el CC-AJM para proceder al despegue.

Decolamos desde la pista 36 a las 12:42, notando la potencia del motor turbocargado Continental TSIO-550-K 315 HP, que mueve una hélice tripala Hartzell de materiales compuestos, ya que el retorno desde El Plumerillo a SCL se realizaría por la ruta RDL 221, pasando nuevamente por el Cristo Redentor, aunque en esta oportunidad a nivel de vuelo 165, y una velocidad de 180 kt.

Laguna del Inca; en el costado inferior izquierdo de la imagen es visible a duras penas, el centro de ski Portillo.

Laguna del Inca; en el costado inferior izquierdo de la imagen es visible a duras penas, el centro de ski Portillo.

Algo de viento en contra implicó una –relativamente- baja velocidad terrestre, con una TAS promedio de 200 kt, teniendo además que hacer uso de oxígeno. Dicho sistema de oxigeno incorporado, es estándar en las versiones turbo. Mencionamos además, que ambos cruces andinos fueron realizados en condición VMC.

En esta ocasión pudimos observar con una perspectiva diferente, la cordillera andina: sus diferentes tonalidades, formaciones de rocas, ríos, lagunas y glaciares. Particularmente emocionante, fue tener al monte Aconcagua (aprox. a las 13:20), literalmente al alcance de la mano, así como apreciar la Laguna del Inca y el centro de ski Portillo, adyacente a la misma.

Aproximación ILS Y a pista 17L del aeropuerto Arturo Merino Benítez de Santiago de Chile, con el tablero de instrumentos del Cirrus SR22 en primer término.

Aproximación ILS Y a pista 17L del aeropuerto Arturo Merino Benítez de Santiago de Chile, con el tablero de instrumentos del Cirrus SR22 en primer término.

Luego de unos minutos, donde la turbulencia fue ligera a pesar de volar entre montañas, comenzamos a divisar el valle central chileno, mientras a lo lejos nos sobrepasaba un Airbus A320 de LAN Airlines proveniente de Argentina. Ya en contacto con el Centro de Control de Área chileno, se nos autorizó una aproximación ILS Y a la pista 17L del principal aeropuerto de nuestro país.

Tras una aproximación sin mayores sobresaltos, aterrizamos en pista 17L a las 13:51, desahogando por calle de rodaje D, para ingresar –siguiendo al vehículo Follow Me- a plataforma P, donde está el FBO de Aerocardal. Tras apagar el motor del avión, fue el momento de aquilatar la importancia de este vuelo, que nos permitió conocer una nueva aeronave y una nueva ruta, no comúnmente disfrutable en un vuelo comercial de aerolínea. Realizados los trámites de Aduana, PDI y Avsec, fue momento de despedirnos de Nicolás y de Aerocardal; cuyas instalaciones del FBO permitieron evitar las largas esperas y eventuales atochamientos en la terminal internacional del aeropuerto santiaguino.

A pesar de toda la tecnología involucrada, tanto en la navegación como en la aeronave, no dejamos de recordar con respeto a la piloto francesa Adrienne Bolland, el piloto argentino Luis Candelaria, y a los chilenos Dagoberto Godoy y Armando Cortínez, entre muchos otros que volaron en frágiles aeroplanos de tela y madera, venciendo los Andes a inicios en el siglo pasado, sin olvidar a Alejo Williamson, quien realizó el cruce andino en un planeador Blanik. Todos ellos, con el mérito de arriesgar sus propias vidas en pos del progreso aeronáutico.

Agradecimientos: Aerocardal Chile.

 

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