Canadá: Una Aventura en Hidroavión

Arturopoloena-36Este año decidimos ir a Canadá a realizar un curso en hidroavión, en una zona donde habíamos oído que es perfecta para este tipo de vuelo por su belleza y numerosos lagos, al estar junto al Parque Nacional La Maurice, plagado de frondosos bosques, especialmente espectacular con los colores otoñales.

Texto y fotos: Arturo Polo Ena

Arturopoloena-61Contactamos con Hidravion Aventure, que, además de una escuela, es también una agencia  experta en organizar viajes a medida, combinando el vuelo en hidroavión con estancias en estupendos lodges situados en lagos idílicos, algunos incluso con spa, donde también es posible hacer otras actividades como senderismo, kayaking, canoeing, motos de agua o nieve…

Hidravion Aventure nos indica que nos pongamos en contacto con Transports Canada para solicitar una FLVC (Flight license validation certificate) para obtener una licencia de vuelo temporal, válida para un año. Aunque yo lo solicité personalmente en la oficina en el aeropuerto de Montreal y me la dieron al momento, lo recomendable es solicitarla por internet, al menos con un mes de antelación, para lo cual hay que enviar por email la licencia extranjera (que refleje que se posee el proficiency english), el reconocimiento médico en vigor, la copia del pasaporte y un número de tarjeta de crédito para abonar 45 $CAN.

Para obtener la habilitación es necesario realizar 7 horas de vuelo, dentro de las cuales se debe incluir un vuelo solo con 6 tomas y despegues. Normalmente el curso se hace en 3 días. No es necesario pasar ningún examen o prueba de vuelo, sino que es el vuelo solo lo que capacita y es posible volar solo habiendo obtenido previamente la licencia temporal a la que antes hacíamos referencia. Sin embargo, para tener la habilitación reflejada en la licencia, es necesario pasar un pequeño examen teórico y obtener la licencia canadiense definitiva, ya que no la anotan en la temporal.

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Tras pasar la noche en uno de los hoteles cercanos al aeropuerto, pido un taxi hasta la Marina Venise, donde me vienen a buscar con una Cessna 180 y tras un vuelo de 40 minutos, amerizamos en el río Saint Maurice donde se encuentra la hidrobase.

El edificio principal es completamente nuevo y todavía están trabajando en los últimos retoques y decoración. Consta de un gran salón, una sala para pilotos, además de oficinas y cuatro habitaciones, con capacidad para alojar hasta10 personas.

También disponen de una casa de turismo rural con tres habitaciones, totalmente equipada con baño, salón y cocina y decorada con mucho gusto para hacer la estancia más agradable.

Por la tarde empiezo a volar una Piper Cub con look vintage. Para ahorrar peso no dispone de starter, así que hay que arrancar a mano.

Tras un briefing antes de salir a volar, nos ayudan a arrancar el avión, ya que una vez que el motor se pone en marcha, el avión empieza a moverse y como el arranque es a mano, tiene un procedimiento un tanto especial. Una vez que alcanzamos la temperatura óptima dando vueltas por el río en el que está ubicada la escuela, water rudder arriba, que son pequeños timones de dirección alojados en la parte trasera de los flotadores y aceleramos con la palanca atrás hasta conseguir velocidad suficiente para poner el avión en la parte del flotador conocida con step, donde se ofrece menos resistencia, palanca al centro y un poco más tarde, empezamos a tirar de nuevo para despegarnos del agua y coger altura. Es una avión muy fácil de volar, no dispone ni de flaps y es fácil hacerse con el. Varios virajes, alguna aproximación a la velocidad de pérdida y una vez que estamos familiarizados con el avión empieza lo divertido, tomas y despegues y vuelos entre lagos y lodges.

En el despegue el hidroavión pasa por varias fases:  Una primera donde todo el peso de la aeronave es soportada por los flotadores. Una segunda fase, mientras la aeronave acelera y está inclinada hacia atrás,  soportada por las fuerzas de flotación. En una tercera fase llamada “On the step”, el hidro es colocado en una posición en la que se trata de conseguir que ofrezca la menor resistencia posible para facilitar el ascenso. Es una transición entre la fuerza de flotación y la generada aerodinámicamente. Es conocido como “the sweet spot” o punto dulce y es imprescindible saber cómo  conseguirlo para obtener la menor resistencia en el agua y una rápida aceleración que nos permitirá despegar en distancias más cortas. Y una última fase en la que la aeronave se eleva, venciendo las fuerzas aerodinámicas a la resistencia hidrodinámica.

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En hidroavión, como en la navegación en el agua,  el viento totalmente en calma no es lo más deseable, en particular porque produce que la masa de agua de un lago se convierta en un auténtico cristal invisible, que no nos va a permitir determinar dónde está la superficie, lo que es especialmente peligroso, ya que tanto si el hidro entra en pérdida demasiado alto, como si tocamos con el morro en el agua, las consecuencias pueden ser desastrosas.

Por eso, existe una técnica especial para esta situación conocida como “glassy water”: el relieve del agua es imposible de determinar por mucho que lo intentemos, por lo que nunca se debe virar y descender al mismo tiempo sobre el agua en estas condiciones.

Otra técnica empleada en glassy water cuando el lago no es muy largo, antes de despegar, es navegar en círculos para mover el agua, crear movimiento y hacer que el agua sea menos densa y que ofrezca menos resistencia a nuestro avance.

En el caso de los aterrizajes, siempre hay que buscar nuestra última referencia visual, normalmente la orilla del lago que queda debajo de nuestra senda de planeo para poder calcular mejor la distancia al agua y una vez establecidos en final, mantener nuestra actitud de planeo, con una tasa de descenso de unos 500´/minuto y esperar pacientemente a que los flotadores contacten con la superficie del agua. Sólo después  de tocar el agua quitaremos motor.

Esta técnica glassy water se emplea con vientos por debajo de unas 7 millas. Para vientos de entre 8 a 12 millas, se emplearán la técnica de aterrizaje normal y por encima de unos 12 millas, la de agua turbulenta o  ”rough water”

Cuando vamos en  taxi a ralentí  (idle taxi) es muy importante mantener el stick atrás todo el tiempo para proteger la hélice de salpicaduras de agua. El uso de los alerones actúan como velas de una embarcación.

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Claves a tener en cuenta antes de decidir aterrizar en un lago

1.- No tener prisa, asegurase de haber completado la checklist y haber hecho una buena revisión de nuestra aeronave que  pasa desde bombear el agua de los flotadores para ser lo más ligeros posibles,  drenar todas las válvulas de combustible o asegurarnos de llevar a bordo los chalecos salvavidas.

Como norma el timón de agua (water rudder) está abajo siempre que estamos en el agua y se retira después de realizar el último giro antes de despegar. En el aire es muy importante que esté retraído, ya que de lo contrario podría sufrir importantes daños.

2.- Dirección del viento: lo determinaremos fijándonos en el estado del agua, si tiene pequeñas olas, o incluso rayas de agua, en banderas, árboles, barcos, humo, e  incluso observando el vuelo de los pájaros.

3.- Determinar el tipo de aterrizaje y la técnica a emplear: para agua normal, cristalina, aguas agitadas o operando en espacio reducido.

4.- En los aterrizajes, escoger un punto donde tenemos que estar en el agua y si no lo cumplimos, estar mentalizados y preparados para abortar. Esta regla también se aplica a sensu contrario en los despegues y es especialmente importante operando en lagos de reducido tamaño.

5.- Buscar en el agua, antes de cada despegue y aterrizaje, posibles obstáculos, como troncos, rocas, aguas poco profundas, canoas, kayaks, barcos, nadadores, pescadores, otros tráficos, etc …

6.- Determinar nuestra senda de planeo, tanto en el aterrizaje como en el despegue para evitar, por ejemplo, árboles demasiado altos u otros obstáculos y sobre todo siempre pensar en el despegue posterior.

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El Equipo:

La dirección está a cargo de Laure Loupias y Alain Priem. Ella es la responsable de programación; organiza los circuitos turísticos, los alojamientos, se encarga de las relaciones públicas y de dar la bienvenida a los muchos turistas que acuden a dar un vuelo por la zona y organizar los briefings prevuelo.

Alain es el director de operaciones, piloto de Piper Cub, Cessna 180 y De Havilland Beaver. En 2001 descubrió la libertad del vuelo en hidroavión y la multitud de deportes al aire libre que ofrece Canadá, motivos por los cuales decide dejar una carrera de más de 15 años en el ejercito francés  como piloto de Mirage y trasladarse a la zona de La Maurice para comenzar este negocio.

Yoann Filissetti  lleva varios años trabajando de piloto e instructor en la empresa y es evidente que disfruta de su trabajo, su gentileza y saber hacer son muy apreciadas por los clientes.

Xavier Fountaineau también ha sido piloto de Mirage y ha pasado recientemente a completar la plantilla de pilotos. Su carácter alegre, profesionalidad y dilatada experiencia hacen de el un gran instructor.

Yann es el piloto más joven y el último en incorporase de piloto a la empresa. Destaca por su dinamismo y entusiasmo.

La Zona: Saint-Étienne-des-grès está situado junto al Parque Nacional de La Maurice, en la provincia de Quebec, a medio camino entre Quebec y Montreal,  a un poco más de hora y media en coche. En el parque hay más de 150 lagos, muchos con pequeños hoteles con encanto, con excelente gastronomía y donde también ofrecen actividades acuáticas o  salidas a la naturaleza con guía, para observar  castores, nutrias, alces u osos negros. El parque es un lugar popular para acampar, realizar actividades acuáticas y  también hay 73 kilómetros de carretera que lo cruzan de oeste a este, con infinidad de bosques y multitud de lagos. Además existen numerosas zonas de parada donde poder estacionar el coche y recorrer los senderos marcados. Es un parque sin mucha afluencia de gente y aparece en pocas guías de viaje, por lo que es perfecto para los que buscan un sitio tranquilo donde pasar las vacaciones.

Mucho más que una escuela de vuelo: Hidravion Aventure es además una agencia de viajes especializada en ofrecer vacaciones a la medida del cliente combinando el vuelo, actividades  turísticas, estancia en distintos hoteles y viajes para sobrevolar Canadá, solo o en familia, pero  volando, sin duda la mejor forma de conocerlo debido su enorme extensión.

Así es posible alojarse varios días en el lodge base, volando en hidroavión al mismo tiempo que realizar otras actividades acuáticas -kayak, canoa, moto de agua- o realizar excursiones diarias a otros lagos y hoteles o spas, regresando por la noche.

O bien hacer un viaje de 5 a 10 días de duración por el Parque Nacional Saint Maurice, cataratas del Niágara, o la zona del norte de Terranova y Labrador, para contemplar preciosos fiordos, glaciares, caribús, osos polares o ballenas… las opciones son muchas y muy interesantes.

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