Carrera de Fórmula 1 de aviación en Tailandia

Un evento en blanco y negro para preparar una colorida temporada 2017

Las carreras aéreas existen desde hace más de un siglo. Una de las primeras carreras de la historia fue “de recorrido largo”: El 21 de mayo del 1911, ocho aviadores respondieron al reto de competir pilotando su avioneta desde París a Madrid en un tiempo inicialmente previsto de 4 días, incluyendo como mínimo dos escalas. La salida de la carrera fue de las más trágicas: uno de los competidores se estrelló por un fallo de motor poco antes del despegue, provocando el fallecimiento del Ministro de Guerra e hiriendo al Presidente del Gobierno de Francia, quienes habían dejado la tribuna para ir a la zona de acceso restringido. A pesar de este desafortunado suceso, el Jefe del Gobierno decidió que prosiguiera la carrera. Ganó la competición Jules Vedrine, el único participante que logró, cinco días después de la salida, llegar hasta Getafe (Madrid), lo que le valió la Gran Cruz de la Orden de Alfonso XII otorgada por Don Alfonso XIII, Rey de España.

Texto: Chrystelle Launai

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Un siglo después, recorrer más de mil kilómetros en avioneta ya no conlleva ningún desafío. De las competiciones aéreas contemporáneas, predominan carreras de recorridos cortos, de las cuales, destacan las carreras de pilones. Se denominan carreras de fórmula 1 por su concepto semejante al de las carreras de vehículos del mismo nombre: se trata de aviones construidos exclusivamente con el fin de competir en circuitos de carreras. La pista de competición está delimitada por unos pilones. Este deporte se practica desde la tercera década del siglo pasado. Inicialmente, la gran mayoría de sus adeptos eran estadounidenses, sin embargo, durante la última década, la afición se desarrolló de forma exponencial en otros continentes, y en particular en Europa.

Tras unas exitosas carreras en Lleida y Túnez en 2015, la entidad organizadora y promotora del desarrollo internacional del deporte aéreo de fórmula1 Air Race1, hizo durante el pasado mes de noviembre unas carreras de prueba en un área idónea para las carreras de pilones: el aeropuerto internacional de U-Tapao-Rayong-Pattaya en Tailandia. El evento fue un triunfo, Tailandia será por tanto uno de los destinos de los campeonatos internacionales de Air Race 1 que tendrán lugar en el 2017.

Este año, la carrera se desarrolló en un contexto muy peculiar: el 13 de octubre, es decir un poco más de un mes antes del inicio del evento falleció el venerado rey de Tailandia Rama IX, tras setenta años de reinado. Durante los 30 días que siguen a su fallecimiento, todo el país debe de respetar un luto estricto, durante el cual, los colores están prohibidos, y no se puede celebrar ningún evento, festividad o espectáculo. Al caer dentro de ese período de restricciones estrictas, las carreras de Air Race 1 hubieran tenido obligatoriamente que cancelarse o aplazarse. Al estar previstas fuera de este período, finalmente pudieron celebrarse en las fechas previstas, pero procede durante un período prudencial observar ciertas reglas para el evento en señal de luto.

Siendo el blanco en Tailandia, al igual que en varios países de Asia, el color que simboliza el luto, durante treinta días, todo el país se viste de blanco y negro: no solo los ciudadanos, sino también los escaparates, las pantallas de televisión, los medios impresos, etc… Tras este período, y durante un plazo de doce meses contados desde la fecha del fallecimiento, es apropiado seguir respetando cierta sobriedad. Por tanto, las carreras de ensayos del Air Race 1 se desarrollaron en un contexto de respetuosa y notable solidaridad con el pueblo tailandés. Para la ocasión, no se consideró apropiado promocionar la asistencia al espectáculo, y era más apropiado sacar fotos y vídeos en blanco y negro. Los organizadores encargaron para la circunstancia material decorativo y promocional en blanco y negro: logotipo, banderolas, pódium, camisetas…, Air Race 1 vistió de blanco y negro, renunciando al naranja que forma parte de sus colores corporativos.

Afortunadamente, para los campeonatos internacionales este año, los organizadores podrán exhibir la paleta exhaustiva de colores llamativos de su propia marca y de las de sus patrocinadores.

Entre bastidores de estos eventos lúdicos que solo duran unos días, numerosos meses de organización son necesarios para que fuera toda la manifestación perfectamente orquestada.

La preparación incluye la búsqueda de aeropuertos o aeródromos apropiados, el establecimiento de acuerdos contractuales con las partes implicadas, la colaboración con los patrocinadores y los participantes, el transporte de las aeronaves desde varios puntos del mundo, hasta los lugares de competición. Durante todo el proceso, el empeño prioritario y constante es optimizar la seguridad de la competición.

Con respecto a los seguros, que es la gestión que nos corresponde, tenemos que acudir a mercados especializados que no desisten ante los riesgos atípicos. Cubrieron la responsabilidad civil de aviación del evento, Beazley, una aseguradora reconocida por su creatividad y ganadora de premios de innovación en Lloyd´s, y Aviabel, que lleva más de ochenta años apoyando numerosas iniciativas en la aviación en general, contando con perfiles de asegurados muy diversos. La mediación de las pólizas implica adentrarse en la regulación aplicable en el país donde se celebra el evento para cerciorarse de que se cumplan los requisitos legales. Adicionalmente corresponde cubrir la responsabilidad civil de los organizadores, y lograr que todas las pólizas de seguros de todas las partes involucradas encajen perfectamente, de tal forma que no existan ni lagunas ni redundancias en las coberturas.

Es preciso prever lo previsible, así como dar respuestas ágiles a lo imprevisible. Sin embargo, por mucha preparación que haya, surgen circunstancias fuera del control de los organizadores: en este caso, ocurrió el fallecimiento del rey que casi comprometió la carrera, y que supuso varias adaptaciones estéticas de último minuto. Afortunadamente, los imprevistos son más escasos que los que experimentaban los pioneros de la competición aérea, o por lo menos, no son de la misma naturaleza. Entonces, las situaciones fortuitas se originaban demasiado a menudo por unas deficiencias mecánicas, con graves consecuencias y, cuyas causas permanecían bastante misteriosas y por tanto fuera de control.

Hace un siglo falleció en Europa un representante oficial como consecuencia directa del evento, y la carrera siguió su curso normalmente. Este año, fallece en Asia un representante oficial por causa ajena y el evento está casi a punto de cancelarse… ¿Choque de culturas o de generaciones?

 

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