Saber decir “no” (Primera parte)

Nunca notificaremos una posición que no se ajuste a la realidad por alejada que sea de la esperada.

A menudo no resulta nada fácil. En la vida diaria todos conocemos a tal o cual que nunca tiene un “no” para nadie. Incluso puede que nosotros mismos seamos de esa clase de personas, pero en aviación saber decir “no” -y sobretodo saber decirlo a tiempo- puede ahorrarnos muchos problemas.

Texto: Jordi Mateu i Valls
Fotografías: archivo Jordi Mateu

El motor y al aire nunca debe avergonzarnos.

La toma de decisiones es facultad inherente a la responsabilidad de ejercer como Piloto al Mando en un vuelo. El PIC (Pilot in Command) desde el momento en que firma un plan de vuelo se convierte en el máximo responsable de la aeronave y de las personas que viajan a bordo.

Esto vale para cualquier piloto, sea un PPL o un Piloto Comercial (ATPL, CPL…), de modo que indistintamente a la cualificación de la licencia que poseamos, debemos evaluar de modo muy ponderado todas las decisiones que tomemos. De ellas depende la seguridad del vuelo.

Sucede que a veces, ya sea por la natural inseguridad que la bisoñez comporta; por influencias ajenas, o porque seamos de esos que “nunca tienen un no”, nos sintamos incapaces de dar una negativa como respuesta. Si estamos empezando en esto de volar, tal vez no queramos dar con un “no” una impresión de debilidad o de desconocimiento, cuando un “no” a tiempo sólo indica que estamos priorizando la seguridad sobre nuestro deseo de pasar inadvertidos. Una negativa no debe acomplejarnos jamás.

En qué ocasiones un piloto debe decir “no”

En primer lugar, debemos aprender a decirnos “no” a nosotros mismos. Por rara que parezca esta afirmación, posee una sólida base: No hay nada peor que estar en el aire deseando estar en tierra.

En general, ante cualquier situación donde nos sintamos inseguros, una buena filosofía es “no vueles nunca por encima de tus posibilidades”. Éstas no tienen porqué ser las mismas que las de otro piloto, de modo que aunque veamos que ante determinada situación (meteorológica o de cualquier otra índole) no nos vemos capaces de salir al aire nos quedaremos en tierra sin remordimientos, aunque veamos que otros sí vuelan.

Existen dos clases de pilotos: los osados y los de edad avanzada, pero nunca encontrareis pilotos osados y de edad avanzada así que…

Nunca debemos aceptar un despegue inmediato si no estamos listos para ello.

No aceptes prisas, si no estás listo

Un ejemplo clásico, especialmente en aeropuertos muy congestionados o en aquellos que reciben tráfico comercial, son las prisas por despachar tráficos “pequeños” que a veces resultan un cierto incordio, o simplemente para “esponjar” el número de aeronaves presentes en el punto de espera.

El apremio puede aparecer de formas muy variadas. En primer lugar: El controlador tiene un tráfico en final a milla y media y quiere agilizar las salidas, puesto que el punto de espera se le está llenando: “EC-…….(lo que sea) ¿listo para inmediato?”

Obviamente, no se trata de una orden sino de una pregunta. ¿Estamos listos? Debemos responder “afirma” sólo si estamos completamente seguros de que tenemos el control suficiente sobre todos los aspectos de seguridad y operacionales que nos permitan entrar en pista, alinear y dar potencia con total seguridad de que nos iremos al aire sin problemas, y en caso de surgir alguno seremos capaces de abortar el despegue o de efectuar una maniobra de emergencia. En caso negativo, debemos comunicarlo a torre sin ningún tipo de complejo.

Gran cantidad de accidentes suceden precisamente por responder “afirma”, y proceder en consecuencia, cuando la respuesta a dar al ATC debería haber sido “negativo”.

Otro caso habitual en aeropuertos donde conviven tráficos ligeros y pesados consiste en que nos toque despegar tras un tráfico pesado. No aceptemos jamás urgencias en estos casos.

Tras un tráfico pesado, y especialmente en los días de viento en calma, es preciso esperar no menos de cinco minutos a que la estela dejada por el precedente se disipe. Por mucho que nos urjan, nunca debemos acceder a un “inmediato” en estas circunstancias.

El análisis de la meteorología puede hacer desaconsejable el vuelo.

Hay que decir siempre la verdad

A menudo suele suceder -he sido testigo de ello en infinidad de ocasiones- que antes de arriesgarnos a parecer poco sagaces (o un poco tontos), respondemos de modo afirmativo a cuestiones que no lo son en absoluto. Es una situación clásica la del alumno piloto al que el instructor le pregunta si ve el campo y este responde afirmativamente, pero señalando en dirección contraria a donde en realidad se encuentra.

Más arriesgado resulta cuando, volando solos, por el mismo motivo colacionamos al ATC un “copiado tráfico”, cuando en realidad estamos destrozándonos las retinas tratando de distinguirlo en el horizonte, o respondemos con un “afirma” a una comunicación por radio que no hemos comprendido.

En estos casos no debemos tener ningún reparo en solicitar la repetición de la comunicación radio, o información adicional que nos permita localizar ese tráfico que nos afecta. Puede ser que nos expongamos a parecer tontos por preguntar mucho, pero más tonto resulta no preguntar nada ni pedir aclaraciones de aquello que no comprendemos. Un “negativo”, o “negativo. ¿Puede repetir?” no nos hace más débiles, sino más seguros.

Tras aeronaves de gran tonelaje, no despegaremos hasta transcurridos algunos minutos.

El Go Around siempre que haga falta

Otro aspecto en el que resulta importante saber decir “no” es ante una toma no estabilizada. Proseguir la aproximación por el “qué dirán” los que me vean desde tierra, o simplemente porque ya nos han autorizado a aterrizar no es de recibo. Los riesgos que se afrontan en estas circunstancias, especialmente si la meteo no es todo lo apacible que uno desearía, son motivo suficiente para frustrar la toma sin más.

Cualquier piloto, sea privado o comercial, está capacitado para tomar la decisión de NO completar el aterrizaje si las circunstancias así lo aconsejan, tanto si se trata de un pequeño aeródromo como si nos dirigimos al mayor aeropuerto internacional.

A veces, comprobar que hemos dicho “no” donde otros pilotos han dicho “si” puede acomplejarnos. Nada más lejos de la realidad. Debemos tener siempre en cuenta siempre nuestro propio nivel de conocimientos y volar siempre por debajo de nuestras posibilidades -y naturalmente de las del avión- ya que si por el contrario volamos por encima de éstas algún día podemos pagarlo muy caro.

Existen otras muchas más circunstancias en las que debemos decir no, pero esas las dejaremos para la próxima entrega. Mientras, ¡felices vuelos!

 

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