La aviación general, en caída libre

Recién publicado el informe anual de GAMA (la asociación de fabricantes de aeronaves de aviación general), el resumen de 2016 no puede ser otro que el de certificar la caída libre en la que lleva inmerso el sector desde 2008. En 2016 la facturación de ala fija cayó un 14% comparado con 2015, y para los helicópteros fue peor, un 23% en descenso de facturación.
Pese a los esfuerzos de los fabricantes por lanzar nuevos modelos (en algún momento tenian que poner en el mercado lo que tenían en el tintero) y así estimular la demanda por la via de la oferta, la estrategia no ha funcionado en un mercado deprimido económicamente y agobiado regulatoriamente.
Sólo Cirrus y Tecnam han sobrellevado bien estos casi diez años de crisis que han dejado por el camino un rastro de quiebras y fallidos sin parangón. Al hilo de esto último, se acaba de saber que Cessna ha destruido los Skycatcher que tenía hangarados en espera de, o que mejorara el clima económico, o se aclarara internamente si retomaban el proyecto de un LSA o no. En el entretanto, no se ha desvelado la cifra que le ha costado al mayor fabricante del mundo su aventura LSA, pero si cada Skycatcher rondaba los 100.000 dólares y se han destruido 80 de ellos, más los costes de desarrollo y producción, incluida la planta en China para fabricarlos…
Parece que las autoridades están en este momento pensando cómo revertir la situación y cómo poner en pie de nuevo un sector vital para la economía europea no sólo por facturación sino por lo que supone de investigación y desarrollo así como por los puestos de trabajo cualificados que emplea el sector. Y así tanto EASA como el Parlamento Europeo parece que quieran empezar a moverse aligerando el marco regulatorio para que sea más acorde con la situación real de la aviación general. Al menos son conscientes del problema y también de que lo causaron ellos. Nuestra AESA ni eso, para nuestras autoridades la culpa es sólo nuestra, de los pilotos de AG, recalcitrantes suicidas. Pero de eso ya hablamos el mes pasado, y el otro y el otro…
Confiemos en que no sea demasiado tarde.

Jorge Penalba