La FERTE ALAIS 2018: El Tiempo de la Hélices

Como cada año, nos dimos el paseíto de pentecostés a la Ferte Alais. Este año el festival estuvo presidido por una meteorología extraordinaria, algo muy extraño en esta época del año. Durante el fin de semana no hubo ni una nube y el viento fresquito hizo que fuera perfecto, una luz extraordinaria y un cielo azul. Empezamos el show aplicándonos crema solar, fue posiblemente una de las mejores ediciones y con mayor público.

 

 

El festival se repite sábado y domingo. El sábado estuvo la patrulla Breitling con sus 6 L-39 Albatros, y el domingo cerró el fin de semana la patrulla de Francia con sus Alphajets.

En Francia no solo conocen los aviones, sino que conocen a los pilotos que los pilotan. Este año se recordaba el 100 aniversario del fallecimiento de Roland Garrós y el final de la Gran Guerra.

Disfrutamos de un repaso a la historia de la aviación, por eso se le llama el Tiempo de las Hélices. Todo ello se adereza con unas dosis de reactores y ruido, para completar el chou.

En la hierba de este plateau al sur de París, tienen su base varias asociaciones: la Colección Salis, los Casques de Cuir y el Memorial Flight. Cuentan con una escuela Aero Vintage donde te enseñan a volar en Stearman, en Texan T-6 y en T-28.

La filosofía de la Ferté Alais es muy sencilla: “Restaurar, transmitir, compartir y volar”.

Durante la mañana se desarrollaron los bautismos aéreos en helicóptero, en Ju-52, en Stearman, en T-6, en Travel Air, en T-28 Trojan y hasta en Socata Rally!.

El clásico campamento americano está lleno de pertrechos y de paracaidistas completamente ataviados al lado de un DC-3 Dakota visitable. La asociación “Pilotes de Guerre” decoró el ambiente con muchos pilotos, enfermeras, damas y soldados de épocas clásicas.

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El cartel del Festival es obra de Romain Hugault, dibujante de comics como “El Gran Duque” y “Debajo de las nubes”; allí es toda una referencia. Al lado de zona de comics estuvo la pin-up española Roxanne Fumero que desplegó su clase y saber hacer.

La única mujer piloto fue Katy Theimer, propietaria de un Stampe, que recordó a la piloto Adrienne Bolland, que voló sobre los Andes en 1921 con ese avión Caudron G3, símbolo de la asociación Amicale Salis.

Todos los años hay pequeños cambios, algunas novedades y algunas sustituciones. Este año echamos en falta los apagafuegos de la securité civil, las buckers y los Yak-3/11.

Empezó el show igual que en las inauguraciones oficiales, cortando la cinta roja. Este año un Stearman arrastró una cinta roja de más de un kilómetro, que perseguía una Jodel Bébé pilotada por el bigotudo Jack Krine. Y así sin parar cinco horas y media de show aéreo, con más de 100 aviones.

Para representar el final de la Gran Guerra había varias réplicas venidas de Gran Bretaña, del Great War Team, uno de los Fokkers DR1 pertenece a Bruce Dickinson, vocalista de la banda de heavy metal Iron Maiden cuya pasión por la aviación es bien conocida.

El combate fue extraordinario llenando el cielo con varios Fokker Triplano, un Junker CL1, un Sopwith triplano, un espectacular RAF BE-2C un Bristol F2B, dos SE-5A y un Spad XIII. Como todos los años, los dogfight los ganaron los buenos!

Aprovechando que el SPAD estaba en vuelo, se le unió el Rafale Solo Display del ejército del aire decorado este año, de negro y rojo. La diferencia de velocidad entre uno y otro no permitió hacer una buena pasada en formación. La exhibición del Rafale fue espectacular. Parecía que había cierto pique con la que hizo el F-18 suizo.

Pudimos ver volar juntos 2 Sea Fury: el T.20 de la Fighter Collection de Stephen Grey y el espectacular de Christophe Jacquard que asombra todos los años con sus hermosas y persistentes estelas de humo.

La aviación ligera de los años 30 estuvo representada por ejemplares muy difíciles de ver. La Bellanca Cruiser, es un avión particularmente raro en Europa, que llama la atención con su empenaje que recuerda a la muy elegante del Lockheed Constellation. Recién llegado a Europa hay otro esplendido Stinson Reliant, con lo que hay dos ejemplares en Francia. También llamó la atención un Spartan completamente cromado en el que se veía reflejada la hierba, como si de un espejo se tratara.

Otra estrella de este año fue el precioso Stearman pintado de color ROSA de Danielle, una extraordinaria wingwalker que se desplazó por entre las alas del Stearman PT-13 de su marido Emiliano del Buono. Hizo un montón de desplazamientos de mucho riesgo. Esta pareja procedía de Suiza, de Aviation46, donde tienen una flota increíble de aviones.

Los suizos presentaron una pareja de cazas de dos épocas, el D-3801, una versión suiza del Morane-Saulnier 406 participante en la batalla de Francia y el F-18 del ejercito suizo, que hizo una demostración espléndida e impresionante con una gran variedad de maniobras.

La aviación comercial estuvo representada por tres Beech 18 y dos Douglas DC-3. Los Beech procedían de Suiza al igual que un DC-3. Otro avión bimotor y bideriva es el fabuloso Lockheed Electra de Bernard Chabbert. Chabbert es el poético comentarista de la Ferté Alais, y su avión recuerda al de la famosa Amelia Earhart. Al igual que los Beech está completamente pulido como si estuviera cromado. También volaron dos bimotores Dassault Flamant, bastante feos.

Hubo una patrulla llamada “Trio Morane” formada por 3 MS-317, aviones clásicos parasol, aptos para acrobacia.

En el hangar se puede ver el B-17G Pink Lady, ojalá vuelva a volar. Junto el Sally B de Duxford, eran los únicos B-17 en vuelo en Europa. Al lado del B-17 estuvieron cantando el cuarteto francés de las Satin Doll Sisters.

Otra patrulla mixta espectacular la hicieron el Corsair F4U-5 con cuatro cazas Rafale-M, un Breguet Atlantique II, un Alcyon, un Paris y un Falcon 10. Después de las pasadas en grupo los 4 Rafales llenaron el cielo de ruido y calor, con su postcombustión. El Corsair ha estado 13 años en restauración hasta hace 2 semanas cuando Baptiste Salis lo empezó a volar. Fue uno de los momentos inolvidables de esta Ferté.

Los pioneros fueron representados por un avión Bleriot XI-2 como el de Adolphe Pegoud. Pegoud y el ruso Nesterov, se disputan la invención del looping. Lleva un motor rotatorio que gira solidario con la hélice. Le acompañaba el Morane H como el de Roland Garros. Ambos aviones, son perfectas reproducciones, y además de sus motores rotativos, no tienen alerones y su mando de alabeo es por torsión, pura historia de la aviación. Los acompañó una réplica de Deperdussin biplaza, pero con motor lycoming, que le daba mucho brío.

Un C160 Transall hizo aterrizaje y despegue corto, después de no poder hacerlo los años anteriores al estar la hierba muy blanda.

El punto fuerte de la Ferté es el clásico Tora Tora Tora en recuerdo al ataque japonés sorpresa a Pearl Harbour. Este año batieron el récord con tres pasadas en picado con DOCE T-6 Texan incluidas explosiones en el suelo.

El warbird más exclusivo por su novedad fue el Buchón biplaza HA-1112. Este buchón es en realidad un Me-109 Hispano español con motor Merlin Rolls Royce que le da esa forma de Buchón. Está en venta por 6 millones de dólares en la página de Platinum fighters. Participó en la película “la Batalla de Inglaterra” rodada en Tablada. Fue una de las novedades, sin duda.

El Buchón combatió en el cielo con el Spitfire XIV y con el Curtiss H75 Hawk que era uno de los cazas de que disponía Francia al inicio de la guerra.

La segunda guerra mundial quedó representada por un combate entre Spitfire, Sea Fury, Curtiss Hawk 75, P51D Mustang, un Zero (T-6 modificado) y un Curtiss P-40N.

Qué decir de las clásicas exhibiciones del Spitfire y del Cadillac del cielo P51D Mustang, con el silbido característico de su motor Rolls Royce Merlin sonando como una sinfonía.

Este año la acrobacia tuvo dos momentos: la patrulla del ejército francés formada por dos Extra 330SC y el piloto clásico Eric Vazelle con su Cap-222 y la Pitts hicieron otro dúo.

Una sorpresa fue un planeador acrobático PZL SZF-50 ACRO que fue remolcado por un Stearman y que hizo acrobacia con cinco estelas de humo diferentes. También voló un clásico SG-38 remolcado por una Cigüeña.

La Luftwaffe estuvo presente con dos Junkers 52 volando juntos con una cigüeña Fi-156 Storch. Desde uno de ellos se hizo un lanzamiento de paracas con perro incluido.

Para representar la guerra de Vietnam volaron dos monstruosos Skyraider armados hasta los dientes, el Fennec y el biturbohélice OV-10 Bronco, que deja a todo el mundo con la boca abierta por su maniobrabilidad y velocidad.

Para acabar el festival aéreo apareció la Patrulla de Francia y con sus ocho Alphajet pintaron el cielo de azul, rojo y blanco, con una exhibición soberbia, como siempre.

Solo podemos animar a todo el mundo a visitar la Ferté Alais 2019, id a este maravillo paraíso de la aviación. El año que viene es el 75 aniversario del desembarco de Normandía y el 9 y 10 de junio lo celebrarán a lo grande. Es una sobredosis de historia y emociones en un ambiente extraordinario.

Como dice Jean Salis “Si estas máquinas están bien construidas, no hay razón para que dejen de volar”. A bientôt.

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