30º MUNDIAL DE ACROBACIA EN FRANCIA

Texto y fotos: Jesús Sagastuy

Hemos pasado unos días excelentes en compañía del equipo español ENVA: Alex Balcells, Juan Socias y Castor Fantoba, más el entrenador Nikitiuk y Alex, la general manager.
Participamos en un fly-in de avionetas con todo tipo de comodidades, para facilitar la llegada de pilotos en vuelo al campeonato. Perfecta organización.

El 30 campeonato del mundo se celebraba por segunda vez en Chateauroux, Francia (en 2015 se celebró también allí). El calor fue la tónica general con temperaturas de más de 30ºC.
El éxito de organización es innegable; el sábado, con el festival de cierre, la cantidad de público fue increíble.
La FFA (Federación Francesa de Aeronáutica) tiene una potencia y capacidad tremendas gracias a los muchos voluntarios y a poder contar con importantes sponsors, cosas que desde fuera vemos todos con sana envidia.
Se dieron unas cifras de 120.000 visitas totales con unas 50.000 el sábado, con el festival de clausura. Con estas cifras es más que posible que tanto organización como pilotos puedan conseguir sponsors para futuros eventos.
Se contaba con todo tipo de hostelería, megafonía, pantallas gigantes para ver en detalle las maniobras y otros divertimentos para niños, así como tiendas de variado merchandising.

Ciñéndonos a la competición participaban 61 pilotos, incluyendo siete mujeres: dos francesas, dos rusas, una alemana, una norteamericana y una inglesa.
La mayoría de los pilotos fueron europeos, a excepción de los seis norteamericanos y dos australianos.
El éxito del equipo francés fue apabullante, colocando a sus ocho pilotos masculinos entre los once primeros, donde solo les hicieron sombra el ruso Masmitov, en tercer lugar, el americano Holland el quinto y nuestro Cástor en octavo lugar.
El campeón fue Louis Vanel, un instructor de solo 29 años. En féminas ha repetido Aude Lemordant, que en el global quedó en 17º lugar.

En cuanto a los aviones, el Extra 330SC es omnipresente incluso entre los pilotos rusos. El resto de aviones quedan casi como rarezas, pudiendo disfrutar de varios Sukhoi, el MXS de Rob Holland, dos CAP-232, dos Xtreme 41, un Laser 230 y una pareja de Edge 540.

El festival del sábado estuvo escaso de ritmo y el calor fue muy duro, fueron ocho horas al sol. Contó con la Patrulla de Francia, dos Rafales, el helicóptero tigre, dos clásicos T-6 Texan, Lockheed 12, Stearman, Skyraider, T-33, Corsair, dos Chipmunk y tres Pipers Cubs.

La empresa Top-gun daba bautismos con el caza Albatross L-39 y el nuevo biplaza diseñado por Phillip Steinbach, el GB-1 Gamebird.
La wingwalker Danielle encandiló a todo el mundo con su fantástico biplano Stearman de color rosa. Como atracción llamativa un Cri-Cri despegó desde el techo de un coche del sponsor.
Como no podía ser de otra manera se pudo ver a la pareja de Pitts y CAP-222 haciendo una exhibición juntos muy completa, así como un velero acrobático provisto de un mini reactor.
Varios pilotos de la competición, como Cástor, repitieron el programa de cuatro minutos del freestyle con música y humo.
También se hizo la entrega de premios para que el público pudiera homenajear a todos los pilotos.
El viernes participaron un Atlantique de la marina y el gigante A400M.

Los nuestros hicieron un buen papel. Juan Socias tuvo que abandonar por unos problemas físicos. Alex Balcells, que era novato, fue de menos a más, con el hándicap de cambiar de avión a otro que no era el suyo. Alex acabó muy satisfecho de esta primera experiencia. Cástor cometió un error en una figura de la última prueba del clásico que le privó de luchar por el pódium. Sin embargo, en freestyle mejoró la anterior medalla de bronce, consiguiendo la medalla de PLATA (¡¡con esta son 40 medallas!!), solo superado por el americano Rob Holland, un experto en exhibiciones en Estados Unidos. En general quedaron todos satisfechos, dando el máximo que pudieron.

Este campeonato refleja una pequeña paradoja, ya que, siendo todos los participantes grandes competidores, también son amigos y reina un gran ambiente de amistad y camaradería, pese a ser una disciplina supercompetitiva. Se puede decir que son una gran familia internacional.

 

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